Últimamente me estoy encontrando con un nuevo género de cliente: el aprovechadus afarensis e indignadus.
Para explicar el origen de este tipo de cliente voy a exponer dos casos recientes:
- Caso 1: Un cliente me pide presupuesto para cambiar la rotulación de su nuevo negocio (carteles ya existentes), le paso un precio de 400 € por el total, con el diseño incluido. A los pocos días veo los rótulos montados, por cierto con escaso/mal gusto, y un servidor, como cliente suyo (hablamos de un restaurante donde me he dejado unos buenos dineritos), cuando termino de comer le pregunto por los carteles y me suelta, palabras textuales: ” no al final me lo ha montado un extranjero, que no está dado de alta y me puede cobrar mas barato y sin IVA”. Pues tócate los cojones ¿para que está una empresa pagando religiosamente al paisano tributario? ¿por que uno es tan gilipoyas de dejarse los ahorros en el negocio de un cliente cuando luego te da la patada?…….no comment. Aprovechadus afarensis.
- Caso 2: Igualmente un proveedor de los de toda la vida, al que llevas dejándole un dinerito mensualmente, y te pide presupuesto para rotular un vehículo. Le pasas precio en un vinilo de alta calidad, de los que duran unos cuantos años por mucho solano que le de, además de pegarte cuatro horas haciéndole un diseño atractivo. Cual es mi sorpresa cuando a las semanas me encuentro el susodicho vehículo rotulado exactamente igual al diseño creado por nosotros ¿¿¿¿????. Lógicamente llamo para pedirle explicaciones y dice estar estar muy indignado por que somos el doble de caro que otra empresa (que a saber que tipo de vinilo ha usado) y que no se ha comido la cabeza con el diseño. Como consumidor y pagador, creo que estás en tu derecho de hacer el trabajo donde te salga del forro, pero ten la decencia de valorar y pagar el trabajo ya realizado. Aprovechadus afarensis e indignadus.
Por eso a partir de hoy de aquí no sale un diseño sin haber aceptado previamente el presupuesto……y amén.